Risotto de champiñones

Si os apetece hacer un delicioso, fácil y sano risotto de champinones, aquí os dejo mi receta.

Necesitarás para dos personas:

  • 200 gramos de arroz redondo
  • 1 litro de caldo de pollo o verduras
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 zanahoria grande o dos pequeñas
  • Unos 200 gramos de champiñones frescos o en conseva, pero de calidad
  • 50 gramos de queso rallado Parmesano
  • 30 gramos de mantequilla
  • aceite, pimienta y sal

En una cazuela amplia echa un fondo de aceite y ponlo a calentar. Incorpora la cebolla y los ajos muy finamente picados los dos y póchalos. Añade la zanahoria cortada en trocitos pequeños y sofríe también. Unos minutos después incorpora los champinones que deben estar cortados en láminas pero no muy delgadas.

Mientras que has ido sofriendo la verdura, debes poner el caldo a calentar en otra olla.

Cuando la verdura este pochada, añade el arroz y saltéalo un par de minutos. Añade un poco de sal y pimienta al gusto (cuidado con la sal porque más tarde se incorpora el queso que es salado). Y luego ve añadiendo el caldo caliente, poco a poco, dando vuelta que para que se vaya absorviendo por el arroz. Según se va quedando sin caldo, se va añadiendo más caldo. Se debe estar removiendo todo el rato para evitar que se pegue. Así hasta que el arroz esté en su punto (suelen ser unos 12 minutos, pero mejor probar). Justo entonces se le añade el queso rallado y la mantequilla, y se mueve todo para que se incorpore al arroz. Una vez esté la mezcla uniforme, se ha terminado y se debe comer inmediatamente para saborearlo en su mejor momento.

¡Espero que os guste!

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Cuscús de pollo y verduras

Hoy os dejo mi versión de esta deliciosa receta marroquí, Cuscús de pollo y verduras, que encanta en mi casa. Es tan sencilla que es un delito llevarse los créditos de saber cocinar por hacer esto, pero es estupenda cuando no te quieres complicar mucho pero quedar genial con tu familia y/o amigos.

El couscous o cuscús es una sémola de trigo, que en bereber significa “redondito”. Por tanto son hidratos de carbono. Esto, unido a las proteinas del pollo y la fibra y minerales de las verduras, hacen que este plato sea redondo (o “redondito”) a nivel nutricional.

Necesitas para 4 personas:

  • 4 muslos de pollo
  • 250 gramos de cuscús de grano medio
  • 1 bote grandes de garbanzos cocidos
  • 1 cebolla
  • 1 calabacín
  • 1 trozo de calabaza (250 gramos aproximadamente)
  • 2 zanahorias grandes
  • 3-4 dientes de ajo pelados
  • 50 gramos de pasas
  • 2 cucharaditas de especias ras el hanout
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma
  • 1 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de pimentón
  • pimienta y sal
  • aceite

Antes de nada, poner las pasas en un cuenco con agua para que se hidraten. Luego, en una cazuela amplia ponemos un fondo de aceite. Cortar los muslos de pollo en dos trozos, sazonarlos y rehogarlos un poco en el aceite para que vayan cogiendo colorcito. Añadir las especias para que vayan dando sabor al pollo. Evitar que las especias se quemen o amargarán todo el guiso.

Si no dispones de ras el hanout puedes fabricarlo tu mismo mezclando comino en polvo, pimentón, pimienta negra molida, gengibre en polvo, canela, nuez moscada, cardamono en polvo.

Mientras se dora un poco el pollo, pela las zanahorias y corta todas las verduras en trozos de unos 2 centímetros. La verdura se tiene que notar.

Cuando el pollo tenga cierto color, incorpora todas las verduras y rehógalas unos minutos. Añadir agua que cubra todo el guiso y un par de centímetros más. Ponlo a cocer a fuego fuerte.

Para cocer el cuscús (la sémola) lo mejor es usar una vaporera de esas que se ponen encima de otra olla. Yo uso una que tengo de Ikea, que se coloca justo encima de otra, y que usa la misma tapa de la olla de abajo. Para cocerlo de esta manera, en la vaporera pon papel vaporizado de horno o si no se colará por los agujeros, porque el cuscús es muy pequeñito. Moja el cuscús un poco y ponlo en la vaporera cuando el guiso esté hirviendo, y pon la tapa encima. El cuscús se irá haciendo con el vapor del guiso y, por tanto, cogiendo el aroma y sabor del mismo.

A los 10 minutos quita la vaporera, y pon la sémola en una fuente. Seguramente esté un poco apelmazado. Échale un poco de agua por encima (medio vasito) y muévelo con un tenedor para que vaya soltando. Mientras tanto el guiso sigue cociendo y añadimos las pasas escurridas y los garbanzos bien lavados debajo del grifo.

Si no tienes vaporera, puedes hacer el cuscús aparte. Yo te recomiendo que no sigas las instrucciones del paquete, no sirven para nada, se queda todo apelmazado. Echa el cuscús en seco en una fuente, con un poco de sal y un chorrito de aceite, y añade igual cantidad de agua que de cuscús. Tapa la fuente con film transparente y deja reposar un rato hasta que se absorba todo el líquido. Con un tenedor, ve deshaciendo el grano y te quedará todo suelto.

El pollo tardará en cocer aproximadamente una hora desde que se añadió el agua. Comprobamos con un tenedor que esta blandito.

En una fuente amplia colocamos abajo la sémola, luego añadimos el pollo y las verduras y finalmente el caldito. Y así lo servimos a la mesa.

¡Espero que os guste!

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Galletas de mantequilla: un plan con niños

Fuera hace frío, miras por la ventana y parece Mordor. Ya no sabes qué hacer con los niños. Habéis jugado a mil juegos, leído cientos de libros y las pantallas no son una gran opción. ¿Una idea? ¡Preparad galletas! Además de ser una bonita actividad para realizar juntos, el resultado es no solo comestible sino también delicioso. Y es apto incluso para niños bastante pequeños.

Los ingredientes son tan sencillos que es muy probable que los tengas en casa, así que es un plan fácil de improvisar. Necesitas:

  • 250 gramos de mantequilla
  • 250 gramos de azúcar
  • 2 huevos
  • 500 gramos de harina
  • medio sobre de levadura química
  • granillos de colores, de cholate, lápices de repostería, lo que se os ocurra para decorar. En Lidl tienen buena selección y a muy buenos precios.

Para preparar la masa tienes que haber dejado la mantequilla fuera de la nevera un rato antes, para que esté en textura pomada. Este proceso no puede agilizarse con calor, como un microondas, porque entonces se licúa la mantequilla y la masa no coge la textura adecuada.

Si tienes un robot de cocina, pon en el mismo la mantequilla, el azucar y los huevos y bate a velocidad media-alta. Una vez todo esté homogeneo añade la harina y la levadura y sigue amasando hasta que tenga una textura no pegajosa y bastante densa.

Si no tienes robot de cocina, en un bol grande deshace la mantequilla, añade el azucar y los huevos y ve batiendo hasta que se quede homogéneo. Luego ve añadiendo la harina junto con la levadura, hasta que llegue un momento que tendrás que amasar con las manos. hasta que tenga esa textura no pegajosa y densa.

Lo siguiente es dejar reposar la masa para que coja mas consistencia. Así que haz una bola alargada con la masa y envuélvela en plástico de cocina y dejalá en el frigorífico por unos 30 minutos.

Esta parte la puedes hacer con los niños si ya son un poco mayores  o tenerla preparada y traer a los niños cuando ya esté lista la masa (los pequeños suelen cansarse antes).

Después de los 30 minutos, sacar la masa de la nevera, y partir en porciones para que cada niño la pueda manipular. En una mesa donde hayamos emparcido un poco de harina, ponemos a los niños con un cierto espacio para cada uno y les ponemos a amasar y a estirar la masa con rodillos. Consejo: tener varios rodillos porque tienden a pelearse por ellos 🙂

Una vez la masa está estirada, entre 3-5 milimetros está bien (tampoco son Campurrianas), ya se pueden usar los cortapastas o moldes para darles forma. Los hay de multitud de estilos: formas básicas, de plástico para los más pequeños, navideño, de Halloween, de dinosaurios, de numeros , etc. La idea es hacerlo más atractivo a l@s niñ@s.

Preparar las bandejas de horno con papel sulfurizado para que los niños según van haciendo las formas las vayan poniendo en las bandejas. La decoración, con los granillos, chocolate, lápices de colores, etc se puede hacer directamente en la bandeja y así se pierde menos en el traspaso.

Las galletas se hornean a 170 grados por unos 5-6 minutos. Tened cuidado de poner en cada bandeja las galletas de similar grosor, porque si se mezclan unas se pueden quemar y otras quedar crudas.

Se sacan y a los pocos minutos se pueden comer. ¡A disfrutar!

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Pollo al curry con arroz thai, sencillo y rico, y apto para niños

Hoy os presento una receta muy sencilla, pero rica y nutritiva. La preparaba antes de tener hijos porque me encantaba, pero también se la preparo muchas veces a ellos porque lo devoran. Ya sabemos que los niños se pirran por el arroz, pero encima aqui toman frutas y verduras.

Necesitamos:

  • 500 gr de contramuslos deshuesados y sin piel
  • 2 manzanas
  • Media cebolla grande o una pequeña
  • 1 bote (400 ml) de leche de coco
  • 2-3 cucharadas de curry en polvo
  • 200 gr de arroz basmati o thai
  • un puñadito pequeño de pasas
  • sal y aceite

En primer lugar, ponemos un fondo de aceite en una cazuela baja. Solo lo justo para cubrir el fondo. El aceite puede ser de oliva o también usar uno de semillas para wok, como el de sésamo. Cuando esté caliente ponemos los contramuslos, salpimentados, para sellarlos un poco. También se puede usar filetes gorditos de pechuga pero sale menos jugoso.

Mientras los contramuslos se sellan un poco, vamos pelando las manzanas y las cortamos en trozos. No hace falta que sean pequeños. Cortamos tambien las cebollas en trozos similares.

Cuando los contramuslos hayan cogido color, echamos las manzanas y la cebolla y lo salteamos un poco. Luego ponemos la tapa y lo dejamos cocer por unos 5-6 minutos.

Pasado ese tiempo, echamos el polvo de curry (la cantidad según el sabor que nos guste pero mínimo 2-3 cucharadas) y la leche de coco. Removemos bien y dejamos cocer destapado por espacio de 15 minutos. Apagamos el fuego y dejamos reposar un poco.

Mientras el pollo está cociendo con la manzana, preparamos el arroz. Primero lo lavamos bien, para que suelte el almidón, ya que queremos que quede suelto. Lo ideal es no echarle sal para no quitar sabor a este arroz que es muy aromático. Cuando el agua del lavado salga clara lo ponemos en una olla y añadimos agua (3-4 veces la cantidad de arroz). Cocer durante unos 12 minutos y un par de minutos antes de ese tiempo añadir el puñadito de pasas para que se hidraten.

Una vez el pollo ha reposado y se ha enfriado un poco, sacamos los contramuslos y los cortamos en trocitos de bocado. La salsa la trituramos con una batidora de mano, de vaso o un robot de cocina. Incorporar de nuevo el pollo con la salsa en la cazuela y dejar cocer durante un par de minutos.

Servimos en un plato el pollo con su salsa y el arroz de acompañamiento ¡Y ya tenemos este delicioso plato!

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Cena mexicana en casa

¿No se os ocurre que hacer para cenar una noche de fin de semana que sea en si un plan divertido y especial? ¡Preparad una noche mexicana! Este menú, además, vale tanto para cenas de adultos como cuando hay niños, solo hay que personalizarlo un poco.

El menú consiste en:

  • Nachos con queso y frijoles
  • Fajitas
  • Guacamole y salsa de queso para dipear

Nacho con queso y frijos, necesitas:

  • 1 bolsa grande de nachos, yo prefiero naturales pero puedes usar los tex-mex
  • 1 lata de frijoles negros cocidos, los venden en la sección internacional de los hipermercados
  • 1 bolsa de queso emmental rallado para gratinar, o de mezcla de quesos
  • 1 tomate
  • media cebolla
  • guacamole (el de Mercadona es estupendo, tambien puedes seguir la receta más abajo)
  • salsa agria, también vale requesón batido (sin azucar)
  • aceite
  • comino en polvo y ajo en polvo

Lo primero es preparar los frijoles: escurrelós en un colador y lávalos. Mientras tanto calienta una cucharada de aceite en una sartén y cuando esté templado añade los frijoles y espolvorea con comino en polvo y ajo en polvo. Rehoga un poco y deja enfriar.

En una fuente de horno, pones la mitad de los nachos, la mitad de los frijoles y la mitad de la bolsa de queso, y se mete en el horno precalentado a 180 grados, unos 7-8 minutos o hasta que el queso se funda, pero no se tueste. Se saca la fuente del horno y se repite la operación, otra capa de nachos, frijoles y queso. Otros 7-8 minutos en el horno y listo.

Mientras está la fuente en el horno, corta el tomate y la cebolla en daditos pequeños.

Cuando tengas los nachos fuera del horno, añade por encima el tomate y la cebolla picaditos (pico de gallo), e incorpora cucharadas de guacamole y salsa agria por la fuente. Y a disfrutar antes de que se enfrie.

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Fajitas de pollo, necesitamos para 4 personas:

  • 1 pechuga de pollo cortada en tiras no muy gordas
  • 1 cebolla
  • medio pimiento rojo y medio pimiento verde (si no os gusta el pimiento, con champiñones quedan genial)
  • pimienta
  • pimentón dulce o picante, dependiendo de los gustos y/o niños presentes
  • cayena
  • ketchup
  • sal, aceite
  • 8 tortillas de trigo o de maiz
  • guacamole
  • queso rallado

Cortar la cebolla y el pimiento en juliana y saltear en una sartén grande. Mientras cortar la pechuga en tiras y salpimentar. Cuando la verdura este medio cocinada, incorporar el pollo a la sartén y añadir las especias y un chorro de ketchup. La cantidad  de pimienta y cayena depende de los gustos también y de si hay niños o no, pero tiene que tener un cierto regusto picantito.

Cuando el pollo esté hecho, unos 8-9 minutos, dejar enfriar un poco en una fuente. Calentar las tortitas según indique el paquete (en el microondas se puede hacer) y ya pueden montarlas. En cada tortilla se añade una parte de pollo con las verduras, una buena cucharada de guacamole y un puñadito de queso. Se cierra la tortilla, haciendo un paquetito, y listo!

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Dips con salsa de queso y guacamole

La salsa de queso y el guacamole fresco natural de Mercadona son un gran apaño para picar con unos nachos naturales o tex-mex, pero si os gustan las cosas más caseras aquí os dejo mi receta de guacamole.

  • 1 aguacate maduro
  • medio tomate bien maduro
  • 1 cebolleta pequeña
  • 1 lima o limón
  • sal
  • 2 cucharadas de aceite
  • cilantro o perejil

A mi me gusta el guacamole echo en mortero, pero si no eres tan artesano puedes hacerlo con la batidora o un robot de cocina.

Si es con batidora añadir el aguacate pelado y sin hueso, el tomate pelado y la cebolleta en el vaso junto con la sal y el aceite y triturar según la textura deseada. Exprimir la lima y cortar el cilantro muy picadito y añadir las dos cosas a la mezcla, batiendo un poco más para unirlo.

Si es con mortero, cortar primero en trocitos las verduras y echar en el mortero para ir triturando poco a poco según la consistencia que nos guste. A mi me gustan que se noten los trozos de las verduras. Incorporar también la sal, el aceite, y el zumo de la lima y el cilantro picado.

Estupendo para dipear con los nachos, para los nachos con queso y para las fajitas.

¡Un plan estupendo y genial para pasar una noche en casa tan divertidos!

Albóndigas de berenjena: recupérate del atracón navideño

Aquí os traigo una de mis recetas estrellas, y no sólo porque estén súper ricas están albóndigas y son muy sanas, sino porque no conozco a nadie fuera de mi familia que las haga. ¡Receta de mamá!

Para esta receta y para unas 4 personas, para un primer plato o picoteo, necesitas:

  • 2 berenjenas hermosas, firmes y brillantes.
  • 1-2 dientes de ajo, depende de lo que te guste
  • 3-4 ramitas de perejil fresco (mejor recien cortado de la maceta)
  • 1 huevo
  • pan rallado
  • un poco de harina
  • aceite para freir (prefiero de oliva, pero hay gente que prefiere de semillas para no dar tanto sabor al plato)
  • sal

Lo primero es pelar las berenjenas y cortarlas en daditos (se cortan en lonchas longitudinales de 1 cm aproximadamente, luego en bastones del mismo grosor y, por últimos en dados). Luego se ponen en una olla con agua que las cubra y un poco de sal. Cocerlas por unos 15-20 minutos (dependen de cada berenjena, las rayadas tardan un poco más), y luego colarlas en un colador fino y dejarlas escurrir para que suelten todo el líquido. Se les puede apretar con un tenedor para que filtren más. El resultado tiene que ser una pasta de berenjena con cierta firmeza (que no sea un puré) y que no chorree agua. Dejar enfriar las berenjenas.

Poner la pasta en un bol y añadir el ajo bien cortadito o machacado con un machacador de ajos y el perejil bien picadito. Añadir también el huevo y remover para ver la consistencia. Ir luego añadiendo poco a poco pan rallado para dar consistencia tal que permita manipular la masa para hacer albóndigas. La cantidad del pan rallano dependerá del agua que tengan las berenjenas y de la consistencia que seamos capaces de manejar.

Poner el aceite en una sartén con cierta profundidad ya que las albóndigas deberán quedar totalmente cubiertas de aceite al freirlas. Mientras se caliente el aceite, ir haciendo las bolas de albóndigas y pasarlas ligeramente por harina. Echar en la sartén cuando el aceite esté bien caliente, pero no humee porque si no se quemaría la harina y amargaría. Freirlas durante unos minutos hasta que queden doraditas y ponerlas en un plato con papel absorbente para que elimine el exceso de aceite, pero si se han frito bien no quedan nada aceitosas sino crujientes por fuera y jugosas por dentro.

Se pueden mojar en una salsa ligera de tomate. ¡Y a disfrutar de un aperitivo sano! ¡¡

¡¡A mi hijo le gustan más que las salchichas!!

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Receta para niños con kiwis Zespri: Tarta de queso

La última vez que hice esta tarta que queso la hice con la típica mermelada de fresa como cobertura. Y, aunque la tarta gustó bastante a los niños y mayores, los peques se quejaron un poco de la mermelada, ya que no les gusta mucho. Como les encantan los kiwis Zespri, que es la primera fruta que eligen siempre del cesto, decidí que la próxima vez le pondría de cobertura esta estupenda fruta cargada de vitamina C y fibra.

Así que aquí os dejo esta riquísima receta.

Ingredientes

  • 2-3 kiwis Zespri Gold o Green
  • un bote (275 gramos) de queso crema, quesitos o queso fresco
  • 3 huevos
  • 50 gramos de harina
  • 3 yogures naturales
  • 150 gramos de azúcar moreno
  • 1 sobre de azúcar avainillado
  • 1 sobre de gelatina para cubrir tartas (opcional)

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La preparación es tremendamente fácil, sólo hay que triturar todos los ingredientes salvo los kiwis Zespri y el sobre de gelatina, con una batidora o robot de cocina.

Sobre qué tipo de queso usar, depende de la intensidad del sabor a queso que queráis en vuestra tarta. Obviamente, el queso crema es el sabor más suave, los quesitos son un poco más intensos y el queso fresco aún más. Alguna vez he hecho esta tarta con la mitad de queso fresco de cabra y mitad de queso crema y el resultado es excelente.

Una vez tenemos todo triturado con una textura fluida y sin grumos, lo colocamos en un molde de unos 20-25 cm, ya que no debe quedar demasiado alta la tarta. El molde ha debido ser previamente engrasado con mantequilla y cubierto ligeramente de harina para evitar que la tarta se pegue.

 

Lo colocamos en el horno previamente calentado a 170 grados, y lo dejamos unos 30-40 minutos. Antes lo pinchamos con un palillo o pincho para ver si sale limpio y confirmar que está cocida por dentro.

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Una vez sacada del horno, la dejamos enfriar un poco, y mientras tanto vamos pelando y cortando en rodajas los kiwis Zespri, pueden ser Green o Gold (los Gold son una auténtica delicia), y vamos preparando la gelatina.

La gelatina se prepara según indica el paquete que suele ser calentando una cantidad de agua, y añadiendo un poco de azúcar y el contenido del sobrecito. Se forma una gelatina bastante líquida, que dejamos atemperar un poquito, pero no demasiado porque si no se quedaría sólida.

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Con la tarta ya desmoldada y colocada en una fuente llana, colocamos las rodajas de kiwi Zespri como nos sintamos de creativos ese día, y después con una cuchara vamos echando poco a poco la gelatina sin cubrirlo del todo. La gelatina es opcional, pero le da un toque más brilloso, además de proteger a la fruta de la oxidación.

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Y bueno, el resultado es espectacular, como podéis ver. No dejaron ni las migas. Animaos y haced esta tarta, fácil, rápida y sobre todo cargada de las vitaminas de los kiwis Zespri. ¡Una merienda redonda, o más bien, ovalada!

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