Albóndigas de berenjena: recupérate del atracón navideño

Aquí os traigo una de mis recetas estrellas, y no sólo porque estén súper ricas están albóndigas y son muy sanas, sino porque no conozco a nadie fuera de mi familia que las haga. ¡Receta de mamá!

Para esta receta y para unas 4 personas, para un primer plato o picoteo, necesitas:

  • 2 berenjenas hermosas, firmes y brillantes.
  • 1-2 dientes de ajo, depende de lo que te guste
  • 3-4 ramitas de perejil fresco (mejor recien cortado de la maceta)
  • 1 huevo
  • pan rallado
  • un poco de harina
  • aceite para freir (prefiero de oliva, pero hay gente que prefiere de semillas para no dar tanto sabor al plato)
  • sal

Lo primero es pelar las berenjenas y cortarlas en daditos (se cortan en lonchas longitudinales de 1 cm aproximadamente, luego en bastones del mismo grosor y, por últimos en dados). Luego se ponen en una olla con agua que las cubra y un poco de sal. Cocerlas por unos 15-20 minutos (dependen de cada berenjena, las rayadas tardan un poco más), y luego colarlas en un colador fino y dejarlas escurrir para que suelten todo el líquido. Se les puede apretar con un tenedor para que filtren más. El resultado tiene que ser una pasta de berenjena con cierta firmeza (que no sea un puré) y que no chorree agua. Dejar enfriar las berenjenas.

Poner la pasta en un bol y añadir el ajo bien cortadito o machacado con un machacador de ajos y el perejil bien picadito. Añadir también el huevo y remover para ver la consistencia. Ir luego añadiendo poco a poco pan rallado para dar consistencia tal que permita manipular la masa para hacer albóndigas. La cantidad del pan rallano dependerá del agua que tengan las berenjenas y de la consistencia que seamos capaces de manejar.

Poner el aceite en una sartén con cierta profundidad ya que las albóndigas deberán quedar totalmente cubiertas de aceite al freirlas. Mientras se caliente el aceite, ir haciendo las bolas de albóndigas y pasarlas ligeramente por harina. Echar en la sartén cuando el aceite esté bien caliente, pero no humee porque si no se quemaría la harina y amargaría. Freirlas durante unos minutos hasta que queden doraditas y ponerlas en un plato con papel absorbente para que elimine el exceso de aceite, pero si se han frito bien no quedan nada aceitosas sino crujientes por fuera y jugosas por dentro.

Se pueden mojar en una salsa ligera de tomate. ¡Y a disfrutar de un aperitivo sano! ¡¡

¡¡A mi hijo le gustan más que las salchichas!!

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Bélgica con niños en Navidad

Este año decidimos pasar el puente de Diciembre en Bélgica, en concreto en la zona de Flandes y Bruselas; es una zona preciosa en general pero que cobra especial belleza durante el Adviento por todo el ambiente creado por los mercadillos de Navidad.

Dado que íbamos con 3 niños, decidimos alojarnos usando Airbnb, y alquilamos un coche para los desplazamientos con Rentalcars.

Iniciamos nuestro viaje en Malinas, a medio camino entre Bruselas y Amberes, ciudad de especial relevancia, ya que fue durante un tiempo la capital de los Países Bajos y donde vivió muchos años el Emperador Carlos V. La ciudad es muy coqueta, con la típica arquitectura flamenca y preciosos edificios, sobre todo, en el Grote Markt, o plaza Mayor, donde se monta el mercado semanal. Destaca la Catedral de San Romualdo, con una torre de casi 100 metros a la que puedes subir si te animas con los 500 escalones, y que guarda el secreto de un maravilloso carrillón que tiene la particularidad de tocar no sólo cada cuarto de hora, sino también a la mitad del cuarto de hora, es decir, toca cada 7 minutos y medio. ¿Curioso, no?

Malinas también cuenta con un Museo del Juguete y con un museo dedicado a los Derechos Humanos que recuerda el horror del Holocausto en Bélgica, ya que el cuartel donde se encuentra el museo era la antesala para las deportaciones hacia los campos de concentración y exterminio.

Ese mismo días, partimos hacia Bruselas, a media hora de distancia, y antes de llegar al centro paramos en una de las atracciones estrella del viaje, ya que los niños lo disfrutaron mucho. El Atomium se encuentra en la parte norte de Bruselas, al lado de la Feria de muestras, y del parque de ocio Mini Europe.

El Atomium es un monumento-edificio-estructura, difícil de calificar, sin duda, formado por 9 esferas de 18 metros de diámetro, con la forma, obviamente, de un átomo, en concreto, de cristal de hierro. Se construyó en 1958 con motivo de la Exposición Universal de Bruselas y estaba pensado para durar solo los 6 meses de dicha exposición, pero pronto se convirtió en una atracción turística y en un verdadero símbolo de la ciudad. 3 de las 4 esferas superiores no se pueden visitar porque no tienen soporte suficiente para su seguridad. Desde la esfera inferior, que es un poco más grande, se accede en una ascensor “supersónico” a la esfera superior, desde donde se tiene una excelente vista de la ciudad, y también del Mini Europa, que está justo debajo, y es un parque donde se pueden encontrar reproducciones a escala de los principales monumentos europeos.

Luego vuelves a bajar a la esfera inferior en el ascensor y puedes acceder a las demás esferas a través de escaleras mecánicas, algunas muy “discotequeras”, y normales, a través de los túneles que unen las esferas. Dentro de las esferas hay una exposición permanente sobre la historia del monumento y suele haber otras temporales. Lo interesante, desde mi punto de vista, es el edificio en sí, ver cómo está construido y pasar por los túneles. ¡Los niños querían dar otra vuelta! ¿!!Y es que cuando vas a estar en otro edificio de semejantes características?!!

Debajo del Automium hay una escultura de Arik Levy, llamada RockGrowth, donde se pueden hacer juegos tan divertidos como estos.

Después fuimos al centro de Bruselas y aparcamos en el parking que hay justo debajo de la Plaza de España, con un estatua de Don Quijote y Sancho Panza. Ahí mismo ya había un pequeño mercado de Navidad, y un restaurante donde prometían las auténticas patatas fritas belgas, donde comenzamos el tour de las patatas fritas y los gofres, que duró todo el viaje.

Desde ahí en 2 minutos llegamos a la Grand Place, donde había un gran árbol de Navidad iluminado, un pesebre, y se estaba empezando a iluminar. Más tarde hicieron espectáculos con luces de colores y música. La plaza estaba tan bonita y animada como siempre. Rodeada de edificios muy ornamentados, que eran las casas de los Gremios y el Ayuntamiento con su preciosa torre, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

En la esquina de la casa del Cisne siempre hay grupos de visitantes con su guía, escuchando las explicaciones de una escultura que hay adosada a la pared y todo el mundo sobetea. Esa es justo la calle que debes coger para conocer a otro de los símbolos de Bruselas, el Manneken Pis. Una escultura, que a todos sorprende por su reducido tamaño, pero que tiene su “aquel”, un niño meando, pues no sé si hay otras esculturas similares en el mundo. Además suelen disfrazarlo según la ocasión y como era el 5 de diciembre estaba disfrazado de San Nicolás.

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La historia de San Nicolás es bastante curiosa, sobre todo para los españoles. Se celebra en Países Bajos y  Bélgica, sobre todo, pero también otros países y regiones del centro de Europa, como en Alsacia en Francia, donde incluso tienen postres típicos, como los mannalas, unos brioches con forma de hombrecillo. Bueno, Sinterklaas es un obispo, vestido como tal, que viene de España (¿?) montado en un caballo blanco, Amerigo, y acompañado por su paje Zwarte Piet, Pedro el Negro. Trae regalos a los niños, pero la tradición dice que tiene que traer chocolates y mandarinas, que para eso viene de España.

Detrás de la fachada oeste de la Grand Place empezaban los mercados de Navidad, que seguían hasta la plaza de la Bolsa, y luego volvían a aparecer en la zona de la plaza de Sainte Catharine, donde había varios carruseles, una noria gigante, y otras atracciones para niños. En esta zona había también muchos restaurantes de mariscos.

Lo que me llamó la atención de los mercados de Navidad de Bélgica en general es que tienen muchos más puestos de comida que de regalos o adornos de Navidad, y dentro de la comida, había puestos de champán y ostras, que menos mal que no hacía frío porque con la temperatura normal no se si es muy agradable. Para el frío está el famoso Gluhwein o vino caliente con especias, que en cada puesto sabía diferente. En los puestos también se podían encontrar salchichas, con su guarnición de cebolla; los reconocidos gofres, postre nacional belga; cerveza, dicen los belgas que tienen más de 365 clases de cerveza; buñuelos, que no de viento sino muy esponjosos; salmón ahumado in situ; o comida de otras zonas, como la tartiflette, una mezcla de patatas y queso super rica.

Otro día decidimos pasarlo en Gante, a medio camino entre Bruselas y Brujas. Dedicamos un rato a visitar el Castillo de los Condes, que está dentro de la misma ciudad. De estilo medieval, está en muy buen estado, y se pueden visitar las salas, la torre del homenaje y  las murallas. En algunas de sus salas tiene una colección “bastante interesante” de instrumentos de tortura usados en la época de la Inquisición.

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Hay varios mercados de Navidad por toda la ciudad y en la plaza Sint Veerleplein, cerca del castillo, había una noria y una pista de hielo.

Destaca en esta ciudad, además de la catedral de San Bavón y todas las iglesias, el Graslei o muelle de las Hierbas, con un serie de edificios preciosisimos alineados en frente del canal. Es una zona muy animada con terrazas, pero tengo que decir que han puesto unas pasarelas sobre el canal que impiden el reflejo que los edificios  hacían sobre el agua, y rompen un poco la magia del lugar 🙁

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En Gante se pueden coger un barquito para dar un paseo por los canales, pero finalmente no nos díó tiempo. Lo que si encontramos de casualidad fue este callejón con estos graffitis tan molones.

En esa zona, comimos en el restaurante Amadeus, especializado en costillas, que, la verdad, estaban muy ricas. Traen un plato con un costillar, una patata asada y ensalada. Es muy abundante pero encima puedes pedir más por el mismo precio.

Finalmente llegamos a la preciosa Brujas, una ciudad que parece recién salida de un cuento. Se trata de una las ciudades medievales mejor conservadas del mundo, es una verdadera preciosidad que constatan cada año 3 millones de visitantes, que la hacen la ciudad belga más visitada, incluso por delante de Bruelas. Era lunes no festivo cuando la visitamos y estaba muy muy animada.

El centro de Brujas es su Plaza Mayor, o Grote Mark, donde esta la torre del Belfort, que se puede visitar para tener una bonita vista de la ciudad después de subir los 365 escalones. En esta plaza había un mercado de Navidad y una pista de hielo muy agradable, ya que estaba al solecito. Los niños patinaban y los adultos tomando vino caliente y más gofres.

El Burg es otra plaza preciosa, que compite con su hermana mayor en belleza. En esta se encuentra la Iglesia de la Santa Sangre, que tiene en verdad una fachada preciosa. Tambien destacan en Brujas la catedral de San Salvador y la Iglesia de Nuestra Señora que tiene la torre más alta de Brujas.

La ciudad es conocida como la “Venecia del Norte” por sus canales, y tengo que reconocer que de todas las “venecias” que conozco es la más parecida a la original, no solo por la cantidad de canales sino por el hecho de que haya casas directamente pegadas a los canales, sin acera, el agua da directamente a la fachada. Un paseo muy agradable por esos canales a través de uno de los barquitos turísticos, que aún en diciembre estaban funcionando (hizo un tiempo de escándalo para la temporada).

Otro paseo muy interesante es en un carruaje de caballos. La verdad es que es un poco caro y en mis anteriores visitas a Brujas no me había decidido a hacerlo, pero siendo 5 al final por persona salía como cualquier otra actividad y nos decidimos a hacerlo. Se cogen los carruajes en Grote Markt, justo en el lado opuesto al Belfort, y dura una media hora, que se reparten en dos tramos, ya que paran unos minutos en la zona del Beaterio y del Lago del Amor, para dar de comer al caballo y que aproveches para ver esa zona. El guía va contando algunas curiosidades de Brujas, pero no son la alegría de la huerta.

El Beaterio o Beguinaje es otra de las curiosidades de Brujas (y de Bélgica y los Países Bajos en general). Una auténtica reminiscencia de la Edad Media. Las beguinas fueron unas mujeres muy adelantadas para su época. Religiosas, pero decidieron no seguir los votos de obediencia, castidad y pobreza, se instalaron en estos complejos de viviendas donde practicaban la caridad. Aún se mantienen en muchas ciudades, bien para servicios de la comunidad, bien como viviendas (como en Amsterdam), pero siempre manteniendo un remanso de paz y tranquilidad en medio de la ciudad.

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Brujas guarda otras curiosidades como tener un Museo y Escuela del Encaje de bolillos, muy apreciado en esta zona; y otros museos dedicados a la Patata Frita (no conozco otro en el mundo) o al chocolate.  Y una tienda donde es Navidad todo el año, Käthe Wohlfahrt, cerca del Beaterio, donde venden decoración navideña alemana. Tienen verdaderas preciosidades.

Os animo a disfrutar de este bonito país, sus ciudades y su gastronomía, no olvides probar los mejillones, otro icono del país.

Mercados de Londres

Visitar Londres es siempre un gran placer, ya que hay diferentes tipos de Londres dentro de la misma ciudad, lo que hace que puedas descubrir muchas cosas nuevas cada vez. Yo tengo la suerte de haberla visitado varias veces, con distintos ángulos y con distintos ojos: de negocios, de museos, con niños, de turisteo vario,… y esta vez ha tocado de mercados. Una nueva visión de Londres que me ha sorprendido muy gratamente.

Algunos de los mercados que visité en mi última visita a Londres ya los conocía de visitas anteriores, pero tuve oportunidad de conocer otros de los que nunca había oído hablar.

Nada más aterrizar nos dirigimos a Candem Town, el mercado por antonomasia en Londres. Tal y como yo lo veo, se divide en tres zonas: la calle en sí, el Candem Market en la plaza, y el Candem Lock Market, en el laberinto de antiguos almacenes y callejuelas. Vamos, en realidad es un complejo de mercados, donde no se ve claramente dónde empieza uno y dónde acaba otro.

Si llegas a la estación de Candem de Metro, coges la calle principal, que es muy curiosa, porque las tiendas tienen las fachadas decoradas con la temática de la tienda, pero “a lo grande”: un zapato gigante o un elefante te puedes encontrar en estas fachadas.

Luego, el mercado en la plaza abierta, son tenderetes más al estilo de cualquier otro mercado, pero siguiendo la tónica alternativa de la zona. Eso si, el regateo se hace casi imprescindible, porque suben los precios un poco ya que es muy turístico.

La zona que más me gusta es la del Lock Market. Subes escaleras, te metes en otra sala, donde hay artesanía, bajas y apareces delante de una cafetería con una riquísima tarta Red Velvet, entras por un pasadizo y encuentras una tienda con chaquetas de cuero de segunda mano, y giras la esquina y hay una tienda de tutús o guirnaldas de luces hechas con capullos de seda reales. Es mágico entrar en en el Candem Lock Market. Eso sí, si algo te gusta, no lo dejes para después, que quizás no vuelvas a encontrar la tienda en cuestión.

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Ambiente en Candem Town Lock Market

 

Una tienda muy curiosa en la plaza donde están los puestos de comida es Ciber Dogs, donde, según entras, piensas que estás en una discoteca porque hay música techno bastante alta y ves a dos gogos psicodélicas bailando en unos altillos. La tienda es muy grande, abajo tienen una zona enorme, donde vas a encontrar ropa muy galáctica y divertida. Más abajo aún tiene una zona para adultos bastante curiosona.

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La llamativa entrada de la tienda CyberDogs

En esta zona se puede comer el tradicional fish and chips en Poppies, que tiene varios restaurantes por todo Londres. Me pareció un fish and chips de calidad, estaba riquísimo, y a precio londinense pero aceptable. La ambientación es una mezcla entre los años 50, un poco rockabilly, pero con un toque de campiña inglesa.

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Maravilloso fish and chips

Un mercado que descubrí en este viaje fue el Borough Market, y tengo que decir que me emocionó y que lo apunto en mi lista de mercados preferidos del mundo. El mercado ocupa los bajos de las vías del tren y de parte del London Bridge, y da a la calle a través de una cristalera muy moderna pero que encaja muy bien con lo tradicional del propio mercado.

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Ambiente en Borough Market

El mercado es una explosión de color de verduras, quesos, carnes, pescados, frutas, panes, confituras,… Quien piense que los ingleses comen mal, desde luego aquí van a quitarse esa opinión. Es un mercado gourmet con productos de primera calidad, muchos de ellos ecológicos, principalmente producidos en Reino Unido, pero cada vez más abierto a productos internacionales.

Además de comprar alimentación, también se puede consumir allí. Nuestro desayuno consistió en un increíble bocadillo italiano y un zumo exótico natural, y luego una tarta de queso en un puesto que tenía como 15  tipos de tartas de queso, y un café con especias. ¡Un gran desayuno para iniciar el día con fuerzas! Sobre todo en la parte de comida había mucha variedad en cuanto a orígenes.

 

Otro mercado habitual en todas las visitas a Londres es Covent Garden, donde es fácil imaginarse, si quitas de tu vista a la cantidad de gente que suele pasar por ahí, a la señorita Doolittle de My Fair Lady en su puesto de flores. No en vano, esto es lo que era en su origen, un mercado de flores y frutas. En realidad es una zona comercial todo su alrededor donde puedes encontrar tiendas como Apple o las principales franquicias, y, por supuesto, la Royal Opera House . Dentro del mercado, de estilo victoriano, hay tiendas muy bien ambientadas (ayudan los techos bajitos y las paredes de ladrillo visto rojizo). Además de tiendas, donde recomiendo la tienda de regalos y chorraditas Pylones. ¡Me lo llevaba todo!

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Ambiente en Covent Garden

En la parte baja del mercado y también en la central hay varias cafeterías y restaurantes muy agradables, y además siempre suele haber alguien cantando o haciendo algún espectáculo (esta vez había un señor literalmente en calzoncillos que parecía un hacha haciendo malabares con cuchillos mientras hacía equilibrios subido a una escalera de una sola hoja O_O).

Desde Covent Garden se llega en unos minutos a la zona comercial de Saint Martin’s Courtyard, una zona con casi todas las tiendas de las principales cadenas y con un patio muy agradable con algunos bares y restaurantes. Me hizo mucha ilusión comer en Jamie’s Italian, del reconocido Jamie Oliver. De este concepto, cocina italiana cocinada de manera simple pero con excelentes ingredientes, tiene como unos 40 restaurantes por todo Reino Unido. Y tengo que reconocer que me gustó mucho. Tienen unas tablas con embutidos, encurtidos y entrantes (sus famosos “Planks”), que sirven en unas tablas de madera que montan sobre unas latas de tomate. Muy de andar por casa. Además, como tienen una pequeña tienda, luego te puedes llevar una tabla de madera, los libros de cocina de Jamie o incluso algunos de los ingredientes que usan (todo con la marca de Jamie). De este restaurante, recomiendo el guiso de pescado al estilo veneciano, una delicia un poquito picante con el punto justo del pescado y el marisco.

Los domingos la zona de Brick Lane se transforma y se convierte en un conglomerado de mercados bajo el concepto global de Sunday Up Market.

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Ambiente en Brick Lane

Aquí encontramos el Tea Room Market, a ras de suelo, pero el techo bastante bajo. Era sobre todo de cosas de segunda mano y coleccionismo, muy vintage, parecía que te habías colado en otro siglo (incluso había un puesto de taxidermia). También el Vintage Market, para el que tienes que bajar a un sótano, también con techo bastante bajo, donde encuentras ropa de segunda mano vintage, sobre todo abrigos de piel y cuero.

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En el Boiler House Food Hall de repente nos encontramos rodeados por tipos de comida de todo el mundo, desde etíope, cubana, marroquí, asiática, de los Balcanes, etc. Era difícil elegir entre tanta variedad, con tantos olores y colores, y sobre todo porque era la hora del desayuno. En el mercado callejero de Brick Lane ya habíamos compartido un exquisito bocadillo peruano y un zumo natural, y aquí nos decantamos por un plato combinado de deliciosa comida marroquí. Vamos, que salimos bien alimentados para el próximo destino.

Justo en esa misma calle, encima del Boiler House Food Hall, se celebraba ese finde la Renegade Craft Fair, una feria de artesanía que se celebraba por todo el mundo. Habia cosas preciosísimas, y conocimos a la ilustradora Emma Blocks, quien nos hizo este precioso retrato.

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Y muy cerca de esta zona está el conocido Spitafields Market, tambien estilo victoriano, donde conviven tiendas normales (brick and mortar), con puestos de artesanía, de souvenirs, de comida, restaurantes y bares, incluso un tienda Tiger 😉 Era un domingo cuando lo visitamos y estaba muy muy animado. Picamos algo en el restaurante The Real Greek , con una variedad de tapas griegas muy interesante. Delicioso el pulpo a la brasa.

Finalmente, y ahora que está tan de moda el concepto de Street Food Markets, con los Food Trucks (o Gastronetas, como se nos ha ocurrido traducirlo aqui), descubrimos el Street Feast Hawher House, pero en vez de ser en la calle era en una nave industrial en la zona de Canada Water. Dentro nos encontramos un montón de puestos de comida de todo tipo, varios bares especializados (vino, cervezas, whisky, etc), DJs y mucho ambiente. A destacar Meat Hook, una parrilla enorme donde hacían una carne estilo argentina a fuego lento, deliciosa; y American craft, con más de 40 variedades de cerveza americana clasificadas de más suave a más fuerte.

Y para terminar este post, os recomiendo la cadena de restaurantes portugueses Nando’s y sus maravillosos huevos benedict. Eso sí, id con hambre porque son contundentes. Hay por todo Londres e incluso una en el aeropuerto de Gatwick.

Receta para niños con kiwis Zespri: Tarta de queso

La última vez que hice esta tarta que queso la hice con la típica mermelada de fresa como cobertura. Y, aunque la tarta gustó bastante a los niños y mayores, los peques se quejaron un poco de la mermelada, ya que no les gusta mucho. Como les encantan los kiwis Zespri, que es la primera fruta que eligen siempre del cesto, decidí que la próxima vez le pondría de cobertura esta estupenda fruta cargada de vitamina C y fibra.

Así que aquí os dejo esta riquísima receta.

Ingredientes

  • 2-3 kiwis Zespri Gold o Green
  • un bote (275 gramos) de queso crema, quesitos o queso fresco
  • 3 huevos
  • 50 gramos de harina
  • 3 yogures naturales
  • 150 gramos de azúcar moreno
  • 1 sobre de azúcar avainillado
  • 1 sobre de gelatina para cubrir tartas (opcional)

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La preparación es tremendamente fácil, sólo hay que triturar todos los ingredientes salvo los kiwis Zespri y el sobre de gelatina, con una batidora o robot de cocina.

Sobre qué tipo de queso usar, depende de la intensidad del sabor a queso que queráis en vuestra tarta. Obviamente, el queso crema es el sabor más suave, los quesitos son un poco más intensos y el queso fresco aún más. Alguna vez he hecho esta tarta con la mitad de queso fresco de cabra y mitad de queso crema y el resultado es excelente.

Una vez tenemos todo triturado con una textura fluida y sin grumos, lo colocamos en un molde de unos 20-25 cm, ya que no debe quedar demasiado alta la tarta. El molde ha debido ser previamente engrasado con mantequilla y cubierto ligeramente de harina para evitar que la tarta se pegue.

 

Lo colocamos en el horno previamente calentado a 170 grados, y lo dejamos unos 30-40 minutos. Antes lo pinchamos con un palillo o pincho para ver si sale limpio y confirmar que está cocida por dentro.

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Una vez sacada del horno, la dejamos enfriar un poco, y mientras tanto vamos pelando y cortando en rodajas los kiwis Zespri, pueden ser Green o Gold (los Gold son una auténtica delicia), y vamos preparando la gelatina.

La gelatina se prepara según indica el paquete que suele ser calentando una cantidad de agua, y añadiendo un poco de azúcar y el contenido del sobrecito. Se forma una gelatina bastante líquida, que dejamos atemperar un poquito, pero no demasiado porque si no se quedaría sólida.

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Con la tarta ya desmoldada y colocada en una fuente llana, colocamos las rodajas de kiwi Zespri como nos sintamos de creativos ese día, y después con una cuchara vamos echando poco a poco la gelatina sin cubrirlo del todo. La gelatina es opcional, pero le da un toque más brilloso, además de proteger a la fruta de la oxidación.

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Y bueno, el resultado es espectacular, como podéis ver. No dejaron ni las migas. Animaos y haced esta tarta, fácil, rápida y sobre todo cargada de las vitaminas de los kiwis Zespri. ¡Una merienda redonda, o más bien, ovalada!

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Un paseo por Asturias con niños

Este verano hemos pasado una semana en Asturias y ha sido una delicia, después del calor horroroso que hemos sufrido (y seguimos sufriendo en Madrid). El tiempo ha sido el típico asturiano, durmiendo con mantas (¡qué gusto!), pero nos ha dado ratos muy buenos para disfrutar de las maravillosas playas del Cantábrico, y para hacer actividades muy interesantes para niños y mayores.

Alquilamos una casa en medio del monte a través de Airbnb en el concejo de Salas, y, aunque nos tocaba ir en coche a todos sitios, la verdad es que la disfrutamos mucho, y al final eso de que cruja el suelo acaba haciendo hasta gracia 🙂 Desde ahí, nos movimos sobre todo por el Occidente Asturiano, aunque alguna visita hicimos más allá de Oviedo.

Salas es un pueblo muy coqueto, con una torre y varios edificios interesantes, y os recomiendo una visita en plan tranquilo y para cenar el bar de tapas El Cobertizo, que tiene una terraza muy agradable, con zona de juegos para los niños, donde empezamos nuestra ruta de la tarta de queso, que duró hasta una semana después cuando cenamos en el restaurante Casa Ricardo en Cornellana, ideal también por su cachopo (con un patio posterior con terraza y una pradera para los niños).

Torre de los Valdés de Salas
Torre de los Valdés de Salas

 

Al día siguiente de llegar nos hizo un tiempo de escándalo. Había oído hablar de la Playa del Silencio y me llamaba mucho la atención. Está en el pueblito de Gavieiro, perteneciente a Cudillero y, si no hay mucha gente, puedes intentar aparcar el coche en el propio sendero, pero no hay mucho sitio. Si llegas un poquito más tarde, no te preocupes. Un buen paisano del pueblo ha decidido montar un parking en su “prau”, por el módico precio de un euro. Lo tiene muy buen montado el señor, porque también tiene en el mismo “prau” una furgoneta con bebidas, snack, perritos y hamburguesas.

Playa del Silencio
Playa del Silencio

Desde el pueblo tienes unos 5 minutos más andando y luego llegas al sendero, un poco empinado y no muy llano, que desemboca en unas escaleras estrechitas y en zig-zag, que se bajan bastante bien pero se suben peor. La playa es de bolos, con muy poca arena, y en la orilla tiene bastante roca. El día que fuimos había mucha alga y el agua estaba turbia y con las rocas se hacía complicado un baño seguro, pero los niños disfrutaron, y las rocas de los laterales de la playa son ideales para “investigar”.

Como no es de acceso fácil, no estaba muy llena, pero tampoco estábamos solos. Bonita para conocer y ver, aunque quizás no la mejor para disfrutar, sobre todo si no eres de los que van en plan minimalista a la playa, porque el camino es complicadito y la subida se hace dura.

En la Playa del Silencio
En la Playa del Silencio

Desde ahí, nos acercamos a Cudillero a comer, y aunque llegamos muy tarde, la plaza frente al puerto estaba en plena ebullición y no tuvimos problema para encontrar sitio. Cudillero siempre está en las listas de los pueblos más bonitos de España, por sus casas colocadas en anfiteatro frente al puerto, y con colores alegres y llamativos. Es un pueblo bastante turístico en cuanto a servicios (restaurantes, tiendas, etc), pero creo que no pierde su esencia marinera.

Cudillero
Cudillero

El siguiente día que nos hizo bueno quisimos ir a otra playa más “civilizada” y enfilamos hacia Luarca, que es un pueblo también marinero y con un encanto muy especial. El puerto es muy colorido y le da un aire muy bucólico. En el mismo casco urbano hay dos playas. Nos quedamos en la más cercana porque en la otra, aunque es bandera azul, había más olas. Son playas de arena negra, muy fina, con rocas grandes para “explorar” y una marea un poco caprichosa, que subía y bajaba durante el día como le daba la gana. Después de comer, unas fabes con almejas, cachopo espectacular y raya en salsa (¡Cuánto tiempo hacía que no comía raya!), volvimos a la playa y acabamos encaramados a un saliente de la pared porque la playa literalmente desapareció. La playa era muy curiosa, porque había casetitas de colores, que pertenecían a vecinos que allí a pasar el día en unas praderitas de césped que había en frente de las casetas.

Luarca
Luarca

Uno de los días que se levantó nublado, aunque luego hizo un tiempo muy bueno, decidimos aventurarnos “al otro lado del muro” y nos fuimos a Lastres, a hora y media de donde estábamos alojados. La idea era ir al Museo del Jurásico pero primero fuimos a Lastres a comer. Lastres, también uno de los pueblos más bonito de España y conocido por la serie “Doctor Mateo”, es un pueblo marinero, encaramado en un acantilado, lo que hace que moverse, tanto para arriba como para abajo, sea considero ejercicio de alto impacto, que vino genial para bajar la peazo de fabada que nos metimos entre pecho y espalda en la sidrería El Escanu con una terraza espectacular hacia la playa.

Vista desde la Sidrería El Escanu
Vista desde la Sidrería El Escanu

Como era difícil aparcar, acabamos en un mirador arriba del todo, que nos dió acceso a unas vistas maravillosas.

Vista de Lastres desde el Mirador
Vista de Lastres desde el Mirador

Y después nos fuimos al Museo del Jurásico, en Colunga, una de las actividades que más han gustado a los niños. La parte exterior del Museo, gratis, les encantó a los niños, tiene un montón de reproducciones a tamaño real de dinosaurios, bastante bien ambientados, y también hay un parque infantil muy completo y una cafetería, tanto con zona exterior al lado del parque infantil, como interior con una cristalera y unas vistas maravillosas al monte. El Museo en sí está en un edificio muy bonito, con forma de huella de dinosaurio, y tiene cosas interesantes dentro, como varias reproducciones de esqueletos de dinosaurio, y fósiles muy curiosos, y está muy bien ambientado, pero la verdad es que después de gastar casi 30 euros en la entradas (2 adultos y 3 niños), los niños lo que más disfrutaron fueron los exteriores. ¡Así que un consejito para una actividad gratuita e interesante!

Museo del Jurásico de Asturias
Museo del Jurásico de Asturias
Diplodocus
Diplodocus
¡A mi no me da miedo el T-Rex!
¡A mi no me da miedo el T-Rex!

Otra tarde fuimos a dar un paseo por Gijón y además de disfrutar de una puesta de sol maravillosa, descubrimos un lugar estupendo para ir con niños: Las Terrazas del Pery, al final del Paseo del Muro. Se trata de un restaurante bastante grande con horno de leña, con una zona infantil y una terraza muy agradable. Nos paramos solo a tomar algo y que los niños jugaran y acabamos quedándonos a cenar unas pizzas al horno de leña, crujientes y deliciosas. ¡Todo un acierto!

Puesta de sol en Gijón
Puesta de sol en Gijón

Una de las actividades estrella de este viaje ha sido la Senda del Oso, apta tanto para el senderismo como el cicloturismo que puede llegar hasta casi los 50 km entre ida y vuelta. Tiene el aliciente, para niños y adultos, de pasar por el cercado osero de Proaza para ver los osos que viven allí, unos protegidos y otros en semi libertad. A la senda se puede acceder desde varios sitios, pero nosotros decidimos ir desde Tuñón, donde nos encontramos con el centro de BTT Valles del Oso, en la misma carretera, donde, sin tener reserva, pudimos alquilar unas bicicletas para realizar la senda. Alquilamos una bici con remolque, un semitandem y una bici de niño. Recomendamos mucho este centro porque, además de ser muy amables y confiados, las bicicletas eran de buena calidad, estaban muy nuevas y la información y apoyo que nos dieron fue excelente. Iniciamos la ruta en Tuñón y llegamos hasta Proaza, 6,5 Km después, por lo que hicimos un recorrido total de 13 Km,  durante el que pasamos por dos pueblos (Villanueva y Proaza), varios puentes, tomamos un refrigerio en el Bar de la zona recreativa de Buyera y vimos a Paca, Tola y Furaco, los osos que viven protegidos, más otro oso pequeño, Molina, que se estaba junto al cercado y al que vimos a solo un par de metros de distancia. Es una actividad genial para realizar con niños y también para adultos. Nosotros no tuvimos problema por ir sin reserva porque el día estaba lluvioso pero en verano creo que es recomendable hacer la reserva previamente.

El Oso "Molina" en el cercado osero de Proaza
El Oso «Molina» en el cercado osero de Proaza
Paisaje por la Senda del Oso
Paisaje por la Senda del Oso

Asturias es increíble: su gente, tan amable y apacible; su comida, exuberante en cantidad y con excelente materia prima; sus paisajes verdes y frondosos; esas playas, tranquilas y evocadoras. Visitada por muchos pero no masificada, donde aún se pueden encontrar lugares recónditos y desconocidos como esta cascada.

Cascada asturiana
Cascada asturiana

Y para finalizar nuestra visita asturiana, no podíamos perdernos un mercado tradicional, así que nos acercamos el domingo al Mercado de Grado y, aunque llegamos tarde, pudimos adquirir fabes, miel artesana y algún queso para llevarnos a Madrid un trocito de nuestra maravillosa semana. No creo que haga falta recomendar a nadie visitar Asturias, pero, por si acaso, no os perdáis este Paraíso en la tierra.

Visita a Botánica Insólita en Matadero Madrid

Este fin de semana se celebra en Madrid, en el Matadero Madrid, la Feria de flores, plantas y educación ambiental Botánica Insólita, actuando como madrina la artista Ouka Leele, así que hoy me he acercado porque, además de que siempre es un placer ir a un entorno tan agradable como el Matadero (va a conseguir que su nombre nos evoque directamente otra cosa distinta a su significado), me gustan bastante las plantas y las flores.

De plantas y flores he visto bastante, incluso de verduras ecológicas, y también algunas cosas interesantes para tener huertos en casa, pero de educación ambiental no tanto, aunque se que había talleres, también para niños.

Había diferentes opciones para poder cultivar tus propias verduras y frutas en casa. Hortalia tenía esas jardineras tan monas y también unos huertos verticales muy curiosos que ocupan muy poco espacio.

jardinera casa

También vimos estas soluciones para tener un mini huerto, unas jardineras totalmente comestibles y además hechas de embalajes reciclados, ¡una gran idea!

huerto en casa

O estas torres de tiestos para plantar, por ejemplo, fresas en muy poco espacio. Si dan unas fresas tan apetitosas como estás creo que voy a buscar dónde lo puedo conseguir 🙂

fresas en tiestos verticales

fresa super apetitosa

Por el lado de las plantas, Viveros Ángel tenía un espacio bastante grande con una gran variedad de plantas y con un olivo enorme ¿cómo lo habían llevado allí?

stand viveros angel

olivo enorme

Una tienda tenía unas orquídeas preciosas y en otra se podía elegir entre una gran variedad de mini cactus, muchos con flores.

orquideas

 

cactus

El Bosque Encantado tenía una reproducción de sus jardines, incluyendo este enanito tan salao.

enanito de El Bosque Encantado

Y, por supuesto, muchas muchas flores, incluyendo un puesto de flores holandesas que hacían subastas.

Flores

mas flores

rosas

Para que no sea solo ver y comprar plantas, y siendo el espacio del Matadero, no podían faltar los cada vez más comunes food trucks, con su variedad de estilos gastronómicos, algunos bastante exóticos.

food truck

food bus

vermu truck

Aun podéis ir mañana  domingo en horario de 11 a 17 horas, y pasar un rato tan agradable.

15 canciones que me levantan las orejas

“Creo que es posible vivir sin música, aunque no sería agradable”, esto lo dijo Brian Molko, el líder de la banda Placebo, y lo suscribo. Como este blog va de cosas que me gustan y me hacen feliz, no podían faltar las canciones que, nada más escucharlas, hacen que se me levanten las orejas 🙂
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No ha sido fácil hacer la selección. La música, en general, me hace sentir muchas cosas agradables, y elegir sólo 15 ha sido tarea ardua (de hecho, el objetivo era hacer 10 pero no he podido dejar de seguir añadiendo). Aquí las tenéis sin un orden específico:

  • 1. “Have a nice day”, de Bon Jovi.

“Yo tomo mis decisiones, vivo mi vida”, qué alegría sentirse libre de prejuicios y ataduras.

“I ain’t gonna do what I don’t want to
I’m gonna live my life
Shining like a diamond, rolling with the dice
Standing on the ledge, show the wind how to fly”

Además, cuando escucho a Bon Jovi me acuerdo del concierto al que asistí hace unos años y cómo las mujeres se derretían en cuanto sacaba su estupenda sonrisa a pasear. Ains!

  • 2. “What you get  is what you see”, de Tina Turner

O quizás debería decir la “Gran Tina”. No imagino ningún ranking de canciones mías sin una canción de ella. Ritmo arrollador y letra fuerte, como la propia Turner.

“What you get is what you see
Ain’t nothing more to it
And if you want to love a woman like me
It takes a man to do it
If what you get is what you see
Then I don’t want your kind of love»

  • 3. “Everything”, de Michael Bublé

Bueno, también tenía que haber alguna “moña” en la lista, con un mensaje muy dulce. Y de quien mejor que de  la gran voz de Bublé. ¡Que “apañao” es este chico!

“And in this crazy life, and through these crazy times
It´s you, it´s you, You make me sing
You´re every line, you´re every word, you´re everything.”

  • 4. “Don’t worry, be happy”, de Bobby McFerrin

“In every life we have some trouble
When you worry you make it double
Don’t worry, be happy”

“Cause when you worry
Your face will frown
And that will bring everybody down”

No hay nada más que decir, todo un himno al positivismo y a “levantar las orejas”

  • 5. “You can leave your hat on”, de Joe Cocker

Una un poco subidita de tono. Recuerdo la escena en cuestión, con la falsa vergüenza de Kim Basinger y la sonrisa picarona del Mickey Rourke, y no puedo dejar de sonreir

“Go on over there
turn on the light
no all the lights
come back here
stand on this chair
that’s right
raise your arms up to the air
no shake ‘em”

  • 6. “You are the one that I want”, de Olivia Newton-John y John Travolta

La transformación de Sandy y como Danny cae rendido a sus pies, jaja.

“You better shape up, cause I need a man, and my heart is set on you
You better shape up, you better understand, to my heart I must be true”

  • 7. “Lucky”, de Jason Mraz y Colbie Caillat

Este chico parece no sólo el típico yerno que todas las madres querrían para sus hijas sino también el perfecto marido que todas anhelaríamos. Y encima se junta con esta chica, que parece sacada de un prado asturiano, y ya forman un tándem que me sacan una sonrisa siempre.

“Lucky I’m in love with my best friend
Lucky to have been where I have been
Lucky to be coming home again”

  • 8. “Minister of Rock&Roll”, de Lenny Kravitz

Wow! Que un señor como este te diga estas cosas….

“I’m the minister of rock ‘n’ roll
I’ll make you freak and
Make you lose control”

  • 9. “I´m alive”, de Celine Dion

Nada como sentirse vivo y con ganas de comerse el mundo.

“That I’ll be the one
Standing by through good and through trying times
And it’s only begun
I can’t wait for the rest of my life”

  • 10. “Something stupid”, de Robbie Williams y Nicole Kidman

Las dudas de cuándo decir “Te quiero” por primera vez y el miedo a meter la pata.

“Then afterwards we drop into a quiet little place
And have a drink or two
And then I go and spoil it all
By saying something stupid
Like I love you”

  • 11. “Honey, honey, de Abba

Tan “sweet” como la “honey” pero un poquito picantilla.

“The way that you kiss goodnight (The way that you kiss me goodnight)
The way that you hold me tight (The way that you’re holding me tight)
I feel like I want to sing when you do your thing”

  • 12. “I want to break free”, de Queen

No sé si es la canción en sí o que recuerdo a Freddy Mercury con delantal y la aspiradora…

“But life still goes on
I can’t get used to living without living without
Living without you by my side
I don’t want to live alone hey
God knows got to make it on my own
So baby can’t you see
I’ve got to break free”

  • 13. “Uptown funk”, de Mark Robson y Bruno Mars

Con la canción te partes y como el vídeo clip ya te mondas…

“This hit
That ice cold
Michelle Pfeiffer
That white gold
This one, for them hood girls
Them good girls
Straight masterpieces
Stylin’, while in
Livin’ it up in the city
Got Chucks on with Saint Laurent
Got kiss myself I’m so pretty”

  • 14. “I am a believer”, de Smash Mouth

Qué bonito creer en el amor y además a recordar a Shrek y Asno dando saltos por el campo.

“And then I saw her face
Now I’m a believer
Not a trace
Of doubt in my mind
I’m in love
I’m a believer
I couldn’t leave her
If I tried”

  • 15. “Pastillas para no soñar”, de Joaquín Sabina

Igual que con Tina, no hay ranking de canciones para mi sin una del “Maestro”. En definitiva, ¡duerme menos y sueña más!

“Deja pasar la tentación
Dile a esa chica que no llame más
Y si protesta el corazón
En la farmacia puedes preguntar:
¿tiene pastillas para no soñar?”

Aquí os dejo la lista de Spotify para que podais escucharlas.

¿Y las tuyas? ¿Cuales son tus canciones que te “levantan las orejas”?

Visita a una mina…en el centro de Madrid

  • ¡Chicos, nos vamos a una mina!
  • ¡Viva, viva!
  • ….
  • Ya hemos llegado
  • Pero si esto es la ciudad, las minas están en el campo…

Así de patidifusos se quedaron mis hijos cuando llegamos a la ETSI de Minas y Energía para visitar la mina subterránea que se esconde en la calle Ríos Rosas  21, en el mismo centro de Madrid.

La mina se creó en 1967 y lleva el nombre de Marcelo Jorissen, director de la Escuela en esa época, para dotar a los alumnos de un lugar de prácticas, ya que Madrid no cuenta con minas y los transportes no eran demasiado eficientes por aquellos años. Actualmente, la mina pertenece al Museo Histórico Minero, parte de la propia Escuela.

Una verdadera mina
Una verdadera mina

La entrada a la mina está por detrás del edificio, en un pequeño patio, y bajando unos cuantos escalones estrechitos y con bastante inclinación, llegamos a una “verdadera” mina, con sus vías, su vagoneta, sus sistemas de iluminación y ventilación, hasta representan varios tipos de sostenimiento, tanto de madera como metálicos, para demostrar la evolución en este tipo de técnicas.

La entrada a la mina
La entrada a la mina

Las visitas son guiadas y las realizan alumnos voluntarios de la Escuela, que se nota que les gusta mucho el tema y lo explican todo con bastante dedicación, incluso yendo más allá de la propia mina y comentado cosas de actualidad, como los sistemas de ventilación y climatización que se están usando actualmente en minas que quieren llegar a los 5.000 metros de profundidad en Sudáfrica (alucinada me quedé, la verdad). No dura mucho la visita por lo que es accesible para niños, que no suelen tener una capacidad de prestar atención de larga duración.

Dentro de la mina
Dentro de la mina

Solo se pueden realizar las visitas los primeros domingos de cada mes, en horario de 10 a 14 horas. No se pueden hacer reservas, solo hay que acudir y solicitar la entrada (coste de 1 €) en el mostrador de la entrada. Si no podemos acceder a la mina justo en ese momento, no hay problema porque estaréis entretenidos en el propio Museo, que contiene una colección muy amplia de minerales, gemas, fósiles y hasta cráneos de oso.

Museo Histórico Minero
Museo Histórico Minero

Además, los primeros domingos  de cada mes también hay un mercadillo de minerales (LINK http://www.mercadillominerales.com/)  que encantó a los niños. Por módicos precios pueden adquirir minerales y gemas pequeñas (tampoco es cuestión de llenar la casa de “pedruscos”) y, además de divertirse eligiendo sus preferidos, aprenden un montón. También se organizan otras actividades para niños como bateo de oro, que debe ser muy divertido y didáctico.

El Mercadillo de Minerales
El Mercadillo de Minerales

El edificio en sí, de 1896, es una maravilla. Con fachada de ladrillo visto, como muchos otros edificios antiguos de Madrid, y azulejos cerámicos a modo de mosaico. Pero sobre todo lo que más me gustó fue su patio interior, con cubierta de hierro y vidrio, y dos plantas de columnas, que dan un ambiente como de estar en otra época. De hecho, la segunda planta del patio alberga la biblioteca de la Escuela y no pude evitar imaginarme estudiando allí, debe ser bastante más agradable que en una biblioteca fría y desangelada. ¡O quizás sea más difícil concentrarse ahí!

El bonito patio de columnas
El bonito patio de columnas

Resumen:

  • Visita a la mina del Museo Histórico Minero
  • ETSI Minas y Energia. C/ Ríos Rosas, 21. Madrid
  • Primer domingo de cada mes. De 10 a 14 horas.
  • No hay reserva, se debe acudir el mismo día
  • Coste: 1 €
  • Actividades paralelas: visita al Museo Histórico Minero, al Mercadillo de Minerales y al propio edificio.

Descubriendo Oporto (y Aveiro)

Después de bastante tiempo queriendo conocer Oporto, por fin esta Semana Santa me decidí a organizar una escapadita a este tesoro portugués.

La ciudad, y sobre todo el centro histórico, es una maravilla y,  desde mi punto de vista muy auténtica, aunque por el periodo en que la visité estaba muy “turistizada”; había toneladas de visitantes, sobre todo españoles, y bastante “presión” para adquirir servicios turísticos.

Oporto es una ciudad para patear y disfrutar tranquilamente y, a ser posible, alejarse un poquito de las calles principales y respirar su atmósfera más auténtica, pero igual de mágica y decadente que las zonas más visitadas.

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Vista general desde un mirador que encontramos por azar

Una de las primeras cosas que hicimos nada más llegar fue ir a probar la famosa francesinha, o el sandwich de 18 millones de calorías que se puede degustar en cualquier sitio con más o menos éxito. En resumen, es un sandwich con un relleno variado y variable de jamón de york, filete de ternera, queso y lomo, cubierto como si fuera un tarta fondant por lonchas de queso tipo “tranchette” y bañado por una salsa un poco picante. Y se acompaña de patatas fritas. Vamos, lo mejor para empezar la operación bikini. Aun así, merece la pena probarlo porque es algo de lo que los portuenses se sienten muy orgullosos.

La Francesinha
La Francesinha

Y siguiendo con el capítulo gastronómico, en Oporto, como en todo Portugal, se puede disfrutar de multitud de formas de preparar el bacalao (desalado, normalmente). En general, el pescado es bastante valorado y se puede encontrar variedad tanto en especies como en formas de preparación. A mi me gusta en especial la parrilla, que en España en más dificil de encontrar. Alejándonos del centro, en Matosinhos, un pueblo pegado a Oporto, descubrimos una calle (Av. Serpa Pinto) con muchos restaurantes especializados en pescado y marisco. La zona es bastante normal, un barrio al lado de la ría, pero los restaurantes montaban delante de sus puertas unas parrillas con carbón donde preparaban el pescado. ¡No sé cómo de contentos estarían los vecinos! Visitamos el Rei da Sardinha Assada, por ver parroquianos en la terraza, y, aunque es una tasca de barrio, la comida es abundante y rica: pedimos media ración de bacalao y trajeron una bandeja que daba para comer dos de sobra.

Volviendo a cosas más “fancy”, en la calle comercial Santa Catalina se puede encontrar el Café Majestic. La verdad es que queda raro encontrar ese café modernista al lado de tiendas de franquicias, pero, aunque barato no es, merece una visita. Pasteis de nata, café y vino Oporto vintage fue la comanda, que se disfrutó convenientemente en ese entorno, si bien turístico, muy agradable.

Café Majestic
Café Majestic
Pasteis de nata y Oporto Vintage
Pasteis de nata y Oporto Vintage

Quizás la vista más reconocible de  Oporto sea su Ribeira, el paseo por la orilla de la ría, con su casas decoradas de azulejos y balcones de forja. Desde la Ribeira parten las cuestas, tan características de esta ciudad, que hasta la zona de la Torre dos Clerigos llenan la ciudad de edificios con ese aire romántico y decadente tan agradable para pasear. Parte de la Ribeira está llena de restaurantes con terraza agradables pero, para mi gusto, demasiado turísticos. También ahí se pueden contratar los paseos en barco, algunos de madera muy bonitos, por el Duero. No hicimos el paseo en barco finalmente, pero creo que da una visión diferente de la ciudad. En las fechas de mi visita también había puestos con artesanías y souvenirs, pero no sé si estarán siempre.

La Ribeira
La Ribeira
Vista de la Ribeira desde Vila Nova de Gaia
Vista de la Ribeira desde Vila Nova de Gaia
Un barco en el Duero
Un barco en el Duero

En Vila Nova de Gaia, al otro lado del Duero, se encuentran las bodegas o caves del famoso vino de Oporto. Como siempre me ha llamado la atención este tipo de vinos, más elaborados, con su técnica, nos acercamos a la bodega Ferreira, que es la marca que últimamente he comprado y que, a la postre, es de las más antiguas y bastante bonita. Las visitas son guiadas y las hay en varios idiomas. En consecuencia  a la cantidad de españoles que había en Oporto, la visita en nuestro idioma fue muy populosa, y, aunque la explicación era fácil y accesible, era complicado entender por tanta gente que había. Fue un poco rápida además, sin entrar en muchas explicaciones de lo que se veía por la bodega, que, por otra parte, era muy interesante. Al final hubo una degustación de dos vinos, y, bueno, acabé conociendo un poquito más de la forma de elaboración de este rico vino y de las diferencias entre tawny, ruby o vintage.

Vista de Vila Nova de Gaia
Vista de Vila Nova de Gaia
Vinos de Oporto en la bodega Ferreira
Vinos de Oporto en la bodega Ferreira

Como he comentado antes, Oporto es la ciudad perfecta para pasear y meterse por todos los rincones, y haciendo eso, andar sin mirar por donde íbamos, nos encontramos con un regalo del destino. Un bar, el del Guindalense F.C., que siendo uno que podría no llamar la atención a primera vista, y de hecho tenías hasta que ir hasta la barra a pedir las bebidas, tenía una terraza con unas vistas espectaculares al Puente do Infante y a Vila Nova de Gaia. Era un remanso de paz, sin turistas, solo locales disfrutando tranquilamente de su tiempo. Este bar se encuentra muy cerca del funicular dos Guindais, que salva el desnivel entre la plaza de Batalha y la Ribeira, de hecho te deja justo debajo del Puente do Infante, que es como la Torre Eiffel pero en formato puente.

La terraza
La terraza «secreta»
Vista desde la terraza al Ponte do Infante
Vista desde la terraza al Ponte do Infante
El funicular dos Guindais
El funicular dos Guindais

Aparte del funicular, Oporto cuenta con una red de tranvías, muy bonitos y prácticos teniendo en cuenta las cuestas y la anchura de algunas calles. A lo largo del Duero, hay un teleférico, que se coge al final de la parte de arriba del Puente do Infante (el puente tiene dos maderos, superior e inferior) y te deja al final del paseo de Vila Nova de Gaia, justo en frente de algunas bodegas. No lo usé, pero seguro que da una vista singular de la Ribeira y de Vila Nova de Gaia.

Tranvia portuense
Tranvia portuense

Para la noche, y siendo Oporto una ciudad relativamente tranquila, nos encontramos una pequeña zona de bares, la Rua Cândido dos Reis y alrededores, cerca de la Torre dos Clérigos, con cierta animación, sobre todo en terrazas en la calle.  Recomiendo The Gin House, donde aprendí que hay muchísimas ginebras españolas que no conocía en absoluto, y Champanheria da Baixa donde, además del obvio champán, se pueden tomar macarons, très français!!

Champán y macarons
Champán y macarons

Fuera de Oporto, nos animamos a conocer Aveiro, o la llamada Venecia portuguesa (es curioso cuantas “Venecias” hay en todo el mundo). La verdad es que tiene bastante encanto y, de todas las “Venecias” que he conocido, es la que más se parece a la original. Además, se puede dar paseos en unas góndolas enormes y ver los canales y el pueblo desde otra perspectiva. Antiguamente muy cotizada por sus salinas, con multitud de ellas, actualmente solo cuenta con una pequeña porción de las de antaño, y está más centrada en el turismo. Tiene una zona peatonal bastante agradable y muchos restaurantes de pescado y marisco.

Los canales de Aveiro
Los canales de Aveiro
Góndolas en el canal
Góndolas en el canal

En resumen, siempre es un placer visitar a nuestros vecinos y espero volver muy pronto.